Filosofía
En uno se concentra el pasado, el presente y el futuro. El presente eterno que vivimos se nutre de nuestras experiencias pasadas y de nuestro potencial. Aquello que hagamos en el futuro será consecuencia de nuestras acciones en el presente. Y lo que somos ahora, producto de nuestras acciones y nuestros pensamientos en el pasado.
Pintar surgió un día, porque sí. Creo que la primera vez que pinté sobre vidrio fue en la primaria, un trabajo de manualidades que me hizo encontrarme con el vidrio, conocerlo. Un material resistente aunque frágil, fuerte, noble, que deja ver a través. Como a los 23 años entré en una librería artística y pregunté qué era necesario para trabajar sobre vidrio, y me compré los primeros materiales. Mis primeros dibujos eran de principiante, pero de a poco fui aceitando la técnica, casi como internándome en un juego, creando de a poco mis propias reglas, casi por azar. Ese azar que no existe. Que no existe porque, insisto, uno es producto de lo que pensó, de lo que hizo, y de lo que hará. Me dejé llevar por la inspiración. Aprendí a limpiarlo, a cortarlo, a esmerilarlo, a colgarlo, a dibujar sobre él, a pintar. Todo este proceso de aprendizaje partía de preguntas que me iban surgiendo en la medida en que avanzaba. Las preguntas daban vueltas en mi cabeza, y en muchas ocasiones me crucé con personas que en una sola frase solucionaban cuestiones que habían detenido el trabajo por semanas. Hubo un momento para cada pequeño descubrimiento. Y definitivamente fue en el momento justo –ni antes, ni después- cuando obtuve las respuestas que había estado buscando. A pesar de tomarlo como un juego, y en parte por escuchar a las personas que los veían, y dándome cuenta de que gustaban, decidí darlos a conocer. Llegó un momento –no pudo haber sido antes- en donde tuve las herramientas necesarias para hacer el weblog. Cuando con mi hermana armamos el sitio, no lo toqué por tres meses. Hasta que llegó el momento de abordarlo por completo. Lo publiqué y acá estoy. Muchas personas me preguntaron si los vidrios están a la venta. Me causó gracia porque pensé que era algo evidente. Pero después me detuve a pensar, y reparé en que no estaba segura de la completa finalidad, del propósito, del objetivo. De si había tal cosa. Me di cuenta de que nunca lo había hecho con un fin lucrativo, pero como todo trabajo, debía tener una retribución. Es la ley social del intercambio. Cada pieza es única, cada una tiene su razón de ser, su momento y fue creada por algo en particular. La persona que vea un diseño y le guste, la persona que conecte su energía con la obra me hace entender que hay algo más. Algo que va más allá de un mero fin comercial. Si alguien ve una pintura y le gusta es porque le representa algo. Porque tiene que ver con lo que esa persona es, fue y será. Porque lo interpreta en función de su propia experiencia y le da un significado que enriquece el que yo le di en un primer momento. Le gusta ése y no otro. Colgaría ése y no otro. Y eso me hace pensar en una suerte de comunión, me hace pensar que hay un momento mágico de conexión en donde dos o más experiencias se alinean y forman un nuevo sentido.
Aparece velozmente el tema del gasto, no? NO HAGAS NADA IMPRODUCTIVO, nada porque si, aprovechá el tiempo al máximo, no desperdicies!! utilizá cada segundo para realizar acciones que no te reditúan en nada…a vos. Probablemente si a otros. quizás tambien a vos, pero a que precio? qué es lo que estás haciendo? estás seguro que estás en el camino correcto? estás conforme? si la respuesta es si, te estás conformando o se trata de una elección? estas son preguntas incómodas?si, claro que lo son. Pero si nos las hacemos ya es un buen comienzo.
No puedo darme el lujo de hacer algo porque sí, sin que obtenga de eso algun beneficio? poder…podés. Pero perdés tiempo, la maravillosa falacia del tiempo. Va a ser mejor que inviertas tu tiempo en algo prodctivo…producí, producí.
Ok, gracias, lo estoy haciendo. y esta es mi manera.
Entonces cuando alguien me pregunta si lo vidrios están a la venta diré que si. Les diré que estén abiertos a que les surja una idea y me la transmitan. A la posibilidad de que creemos algo juntos, en comunión. Les contestaré que uno no puede abstraerse de la lógica que gobierna la sociedad, que uno está virtual e inconcientemente atravesado por ella. Que el hombre no puede escapar de su propio tiempo, de su conciencia, que es conciencia en relación a otras conciencias. Que es inconciente eterno, disparador de cada acción, de cada gesto, de cada forma de vincularse. Le diré que el precio que esa persona le ponga tiene que ver con el valor que le atribuya. La respuesta, entonces, será: “Pongámosle juntos un precio…para vos, ¿cuánto cuesta? A mi me cuesta mucho traducir en dinero la experiencia creativa por el simple motivo de que no lo hago sólo por el eventual rédito económico que me pueda llegar a generar, va mucho más allá de eso. Entonces, decíme, ¿vos, qué valor le pondrías?”
